Cómo funciona el mercado eléctrico

Existe un dicho en el mercado eléctrico que dice:
"Si te han explicado cómo funciona el mercado eléctrico, y lo has entendido, es que te lo han explicado mal."

Principales intervinientes del sistema eléctrico

Es la empresa encargada de generar la electricidad.
Puede ser una central nuclear, hidráulica, eólica, fotovoltaica, etc; o podrías ser tú mismo si tuvieses placas solares y la energía que generas y no consumes lo viertes a la red (excedentes fotovoltaicos).
Una parte del precio de la luz va destinado a pagar su trabajo.
Una vez generada la electricidad, esta tiene que llegar a los hogares, y ahí entran en juego las distribuidoras.
Son las encargadas de transportar la energía, y para eso han tenido que instalar y mantener todo lo relacionado con el tendido eléctrico, incluido el contador inteligente que seguramente tendrás en la calle o en un cuarto cerrado a la entrada de tu edificio.
La distribuidora sabe exactamente cuánta electricidad has consumido, porque esa información queda registrada en el contador inteligente.
Como podrás imaginar, una parte del precio de la luz va destinado a pagar su trabajo, y por eso, aunque en un mes no consumas nada, la factura no es de importe cero. Pasa lo mismo que con las facturas del agua. Aunque no consumas nada de agua, hay que mantener el alcantarillado, y eso requiere un trabajo que hay que pagar entre todos.
¿Qué precio vas a pagar tú por la electricidad y por todo el trabajo que hay detrás? Aquí es donde entran en juego las comercializadoras.
Las comercializadoras llegan a acuerdos con las productoras para comprarles la energía a un precio determinado, y por eso verás que cada comercializadora tiene unos precios distintos, porque no es lo mismo...
  • comprar la electricidad a aquellas que generan la energía mediante el viento o el sol, que son materias primas gratis (pero que sean gratis no quiere decir que no haya que hacer inversiones para construir y mantener dichas instalaciones);
  • que comprarlas a centrales de ciclo combinado, que tienen que conseguir gas, para quemarlo y calentar unos depósitos de agua, cuyo vapor termina moviendo unas turbinas que son las que generan la electricidad.
Una vez has contratado una comercializadora, esta le pide a la distribuidora que le envíe la información sobre lo que has consumido cada mes (dato que está registrado en el contador inteligente, que es propiedad de la distribuidora), y te factura en función del precio que tengas contratado.
Una parte del importe de toda esta gestión se la queda la comercializadora, otra la distribuidora, y otra la generadora. Y claro, no podemos olvidarnos de los impuestos. El Gobierno también se lleva otra parte.
En una zona o provincia o región, solo hay una distribuidora (que es la dueña del tendido eléctrico y de toda esa infraestructura), pero puede haber muchas comercializadoras, cada una negociando un precio distinto con las generadoras.
Una productora de electricidad también puede montar una empresa comercializadora.

Las comercializadoras de energía

Es aquel en el que los precios están regulados por el Gobierno.
Las comercializadoras del mercado regulado (también llamadas de referencia o PVPC)...
- deben vender la energía al precio fijado por el Gobierno;
- no puede ofrecer otros servicios ni hacer descuentos;
- y son las únicas que pueden ofrecer el Bono Social.
Hay que tener en cuenta que las subidas y bajadas del precio de la energía se aplican de forma inmediata al cliente.
Si un mes tiene 30 días x 24 horas = 720 horas, entonces tienes 720 precios distintos, uno por hora.
No todas las comercializadoras pueden ofrecer la tarifa regulada o PVPC. Solo pueden ofrecerla aquellas que cumplan las siguientes condiciones:
- su capital social debe ser como mínimo de 500.000 €;
- tienen que haber desarrollado su actividad durante los 3 últimos años;
- no pueden tener sanciones de la CNMC en los últimos 3 años;
- deben tener como mínimo 25.000 clientes en el último año;
Comercializadoras de referencia o PVPC:
1. Iberdrola: Curenergía
2. Endesa: Energía XXI
3. Natugy: Gas & Power
4. Repsol: Régsiti
5. TotalEnergies: Baser COR
6. CHC Energía: CHC COR
7. Endesa: Energía XXI (Ceuta)
8. Gaselec Diversificación: Teramelcor (Melilla)
Es aquel en el que el precio de la energía está fijado por las empresas (o comercializadoras) del sector privado.
Tienen plena libertar para:
- negociar el precio de compra de la energía a las generadoras;
- vender la energía al precio que quieran;
- ofrecer servicios extras (normalmente seguros para el hogar) y descuentos especiales;
- subir el precio anualmente, aplicando el IPC o cualquier otra consideración;
- o mantener el precio durante el tiempo que indique en su contrato.
Las subidas y bajadas de precio se aplican según las condiciones del contrato que hayas aceptado, de manera que puedes encontrar planes que te respeten el precio durante varios años; y otros que te los van cambiando cada 4 meses.
Es raro que te bajen el precio, sino todo lo contrario, porque cada año te lo hayan subido aplicando el IPC. Hay que estar atentos a sus tarifas, porque pueden mejorar sus precios en la web para captar nuevos clientes, y, sin embargo, no aplicarte esas mejoras, a no ser que te des cuenta y se lo pidas.

El precio en el mercado eléctrico

El mercado regulado usa un sistema que se llama modelo marginalista, que está implantado en toda la Unión Europea, y en el que el precio lo fija el producto más caro de tu cesta de la compra.
Imagina que necesitas comprar 10 litros de líquido, y te da igual de qué tipo, porque lo vas a usar para llenar una fuente decorativa. Está claro que lo que te interesa es comprar lo más barato que encuentres, pero al llegar al comercio ves que solo quedan 9 botellas de agua y una botella de champán.
- La botella de agua cuesta 1 € ese día y a esa hora.
- La botella de champán cuesta 100 € ese día y a esa hora.
¿Cuánto te costaría esa compra en un mercado normal?
9 (bot. de agua) x 1 (€) + 1 (bot. de champán) x 100 (€) = 109 €
¿Cuánto te costaría esa compra en un mercado marginalista? Como el artículo más caro de tu cesta es el champán, sería:
9 (bot. de agua) x 100 (€) + 1 (bot. de champán) x 100 (€) = 1000 €
Se trata de un ejemplo muy extremo, pero completamente real.
Lo normal es que la botella de champán costase 5 €, y que tu compra hubiese costado:
9 (bot. de agua) x 5 (€) + 1 (bot. de champán) x 5 (€) = 50 €
El fabricante de botellas de champán no tiene la culpa de que unos días valga 5 €, otros 40 €, otros 100 €, etc. A veces las cosechas van bien, y otras van mal.
Si te fijas, el fabricante de botellas de champán no ha obtenido ningún beneficio extra en ningún momento, mientras que el vendedor de botellas de agua ha obtenido un beneficio que no esperaba por cada botella de agua. A este beneficio que no se esperaba se le llama "beneficios caídos del cielo", y lo normal es que el vendedor de botellas de agua invierta esos beneficios en fabricar más plantas embotelladoras de agua, generar más puestos de trabajo, aumentar el salario de sus trabajadores, etc. No solo se beneficia él, sino también tú, porque la próxima vez que vayas al mercado a comprar 10 botellas de líquido, no necesitarías comprar la botella de champán, porque habría más botellas de agua, y con 10 botellas de agua el coste de tu próxima compra sería de:
10 (bot. de agua) x 1 (€) = 10 €
porque el producto más caro en tu cesta sería la botella de 1 €. Y por este motivo, el mercado marginalista siempre había sido el mejor (hasta que las botellas de champán empezaron a valer 100 € un día sí, y otro día también más, hasta los 140 € la botella).
Por cierto. En el mercado regulado el precio se calcula hora a hora, de manera que verás 24 precios.
Estos precios se fijan el día anterior, así que ya puedes imaginarte el control que deben tener para:
  • predecir la demanda de electricidad que haremos;
  • la cantidad de viento y de sol (energía eólica y fotovoltaica) que habrá el día siguiente (equivaldría a las botellas de agua del ejemplo, que podrán producir);
  • la cantidad de gas que hará falta para generar la electricidad restante, y que no puede satisfacerse con la eólica y la solar (equivaldría a las botellas de champán).
Y todo esto, para cada hora del día siguiente. Impresionante, ¿verdad?
Vamos a continuar con el ejemplo anterior de las 9 botellas de agua a 1 €, y la botella de champán a 100 €.
Pagar 1000 € por esa compra no tiene ningún sentido, por lo que una solución sería topar el precio del champán, por ejemplo a 40 €. De esta manera, el artículo más caro en tu cesta sería el de 40 €.
Tu compra en el mercado marginalista costaría ahora:
9 (bot. de agua) x 40 (€) + 1 (bot. de champán) x 40 (€) + 1 (bot. de champán) x 60 (€) = 460 €
Fíjate que aunque el champán se haya topado a 40 €, en realidad vale 100 €, por lo que la diferencia (60 €) hay que abonársela sí o sí al fabricante de botellas de champán. El importe total de tu compra ya no son 1000 €, sino de 460 €. La cosa ha mejorado, aunque aún está lejos de los 109 € que cuesta realmente tu compra.
Muy importante entender que esto del tope del champán solo funciona en el mercado marginalista. Si por lo que fuese ese día no hay botellas de agua, y solo hubiese botellas de champán, con el tope del champán pagarías:
10 (bot. de champán) x 40 (€) + 10 (bot. de champán) x 60 (€) = 1000 €
Que es lo mismo que si no hubiese tope:
10 (bot. de champán) x 100 (€)= 1000 €

Una vez que has comprendido esto, ¿a que también llegas a la conclusión de que las botellas de agua no valen 40 € cada una? ¿Y si topamos las botellas de agua a un precio más razonable, por ejemplo a 5 €? Tu compra saldría por:
9 (bot. de agua) x 5 (€) + 1 (bot. de champán) x 40 (€) + 1 (bot. de champán) x 60 (€) = 190 €
Mucho mejor pagar esto que los 490 € con solo el champán topado, ¿verdad? No son los 109 € que cuesta realmente la compra, pero se acerca bastante, y sigue habiendo "beneficios caídos del cielo" para que las embotelladoras de agua sigan invirtiendo en más fábricas.
Y ahora la pregunta que habría que hacerse es:
  • ¿Tiene entonces sentido topar las botellas de champán?
  • ¿No hubiese sido mejor topar las botellas de agua?
Conclusión:
  • El gas no se está topando, porque se está pagando íntegro.
  • Lo que se está topando son el resto de tecnologías del mercado regulado.
  • El objetivo logrado con este mecanismo ha sido "topar los beneficios caídos del cielo" obtenidos por proveedores que no usan gas.

Opinión personal:
  • ¿Se está imponiendo a los clientes del mercado libre la financiación de un gas usado en el mercado regulado?
  • ¿Se está pagando entonces dos veces el gas en el mercado libre, y por eso las facturas en el mercado libre han subido?
  • ¿Si se contrata una tarifa del mercado libre cuya comercializadora solo ofrece electricidad generada por solar y eólica, el cliente, además de pagar por esas dos tecnologías, tiene que pagar otra vez, pero al precio restante de un gas topado, que no está usando?
  • ¿Poner impuestos a los "beneficios caídos del cielo" reduce el precio de la luz?
  • ¿Poner impuestos va a hacer que el cliente pague menos, y que la cadena de suministro no se vea ahogada por los altos precios que tiene que soportar y repercutir, hasta el último eslabón, el ciudadano?
Retomando el ejemplo anterior de las botellas, en el mercado libre las comercializadoras llegan a acuerdos con los fabricantes de botellas de agua y de champán, y compran con mucha antelación grandes cantidades de agua, que es la más barata (o las que pueden comprar, porque las embotelladoras de agua tienen un límite); y también champán, para tener reservas suficiente de líquido para sus clientes. Luego los venden a un precio más caro, para obtener su beneficio. Aquí son ellos los que controlan los beneficios, pero son unos beneficios justificados.
¡No tengo ni idea!
El mecanismo del tope solo lo veo aplicable al modelo marginalista, por como hemos visto que está diseñado ese sistema, pero no lo veo factible en ningún otro ámbito.
Cuando se aplica a una cadena, sale perjudicado un eslabón de esa cadena, y un eslabón débil puede romper la cadena...
En situaciones normales el mercado regulado resulta ser el mejor.
Pero cuando el precio de unas de las materias primas se dispara, se puede ver que el mercado regulado tiene un defecto de diseño, y entonces el mercado libre resulta ser el mejor, porque aunque el precio era más alto, no lo es tanto como cuando se manifiesta el defecto del modelo marginalista y sus "beneficios caídos del cielo", que paga el cliente de forma totalmente innecesaria.
Existe un mercado mejor (el que todos conocemos cuando vamos a un supermercado o a una tienda de barrio), que es pagar cada producto por lo que vale, pero dicen que ese sistema no es bueno en el mercado eléctrico, porque puede que terminen pactando entre ellos los precios, y esto parece ser que es "dificil de controlar"...

Las tarifas

Como la cantidad de electricidad que hace falta por la noche no es la misma que por el día, el importe a pagar por esa cantidad de electricidad varía, y por ese motivo verás que las comercializadoras dividen el día en periodos. Según el número de periodos en los que se divide un día, surgen distintos tipos de tarifas. Se trata de una simplificación muy burda. En realidad la cosa se puede complicar mucho más, porque el precio para producir electricidad a una hora no es el mismo que a otra hora, porque todo depende de las condiciones climáticas. Por la noche no hay sol, por lo que no podemos contar con la energía barata de la fotovoltaica; y el viento baja, por lo que la producción eólica también baja; y para producir electricidad se recurre a materias primas y tecnologías más caras, por lo que consumir por la noche podría ser más caro que por el día.
Son las tarifas en las que el día tiene un solo periodo de energía, y se considera que el precio es el mismo a todas horas.
Son las tarifas en las que el día tiene dos periodos de energía:
  • Punta = día.
  • Valle = noche.
También se caracterizan porque dependen del horario verano/invierno, para determinar las horas que corresponden a punta y valle.
Son las tarifas en las que el día tiene tres periodos de energía:
  • Punta = día.
  • LLano = ciertas horas del día con menor demanda de electricidad que en Punta
  • Valle = noche.
Los fines de semana y festivos se consideran valle.
Son tarifas para empresas y comercios. Tienen 6 periodos de energía, pero dependiendo del mes, se aplican unos y otros, porque no es lo mismo generar electricidad en verano que en invierno.
Las tarifas indexadas son aquellas en las que cada hora del día tiene un precio distinto. El PVPC es en realidad una tarifa indexada, pero está regulada por el Gobierno en el BOE, y las comercializadoras que la ofrecen no pueden cambiar ni una coma de lo que hay escrito en el BOE. Como el PVPC solo lo pueden ofrecer las comercializadoras que cumplen ciertas condiciones, aparecieron muchas comercializadoras en el mercado libre que lo que hacen es ofrecer el mismo precio que el PVPC del mercado regulado, pero cobrando normalmente una cuota mensual superior al PVPC, y ofreciendo, a veces, ciertas condiciones o servicios que el BOE no permite ofrecer en el PVPC. Por lo general, las tarifas indexadas son solo mejores que el PVPC cuando tienes instalación fotovoltaica y la comercializadora te ofrece unas condiciones por los excedentes fotovoltaicos mejores que las que se ofrecen por ley en el PVPC.

La factura

Cuando enciendes un equipo, este consume electricidad. Cuanto más "glotón" sea el equipo, más electrones va a consumir, y, por lo tanto, más electrones tendrán que suministrarte.
Cuando das de alta tu instalación eléctrica, hay un apartado que es la potencia contratada. Lo que estás haciendo ahí es una declaración de intenciones, indicando que en un momento dado puedes llegar a necesitar hasta un máximo de electrones para poder alimentar a tus equipos "glotones".
Pero no solo eso. Cuando circulan muchos electrones por los cables eléctricos, estos se van empujando y chocando con los cables, lo cual produce calor, tanto que incluso pueden poner al rojo vivo el cable y provocar un incendio. Para evitar esto, los cables deben tener un espesor mínimo para que los electrones se "muevan" con libertad. Al indicar la potencia contratada estás también indicando que tu instalación es segura.
Si algún día quisieras pedir más potencia, porque piensas encender más equipos "glotones" al mismo tiempo, seguramente te dirán que no lo harán hasta que un electricista certifique que tu instalación es segura. Si es necesario, tendrán que cambiarte todo el cableado de tu casa.
La potencia es algo que debe conocer la distribuidora, que es la encargada de "transportar" los electrones hasta tu casa, y aunque en la factura veas que el precio es por día (o por mes), en realidad es un concepto que se define por año (€/kW año).
El consumo es la cantidad de electrones que has pedido en una hora.
Si tienes un equipo con una potencia de 1000 W, pero lo tienes encendido solo 5 minutos, entonces la cantidad de electrones que habrás pedido a la red será de:
1000 (W de potencia) / 60 (minutos que tienes una hora) x 5 (minutos que ha estado encendido el equipo) = 83 Wh o 0.083 kWh
Si lo hubieses tenido encendido durante 2 horas (120 minutos), entonces sería:
1000 (W de potencia) / 60 (minutos que tienes una hora) x 120 (minutos que ha estado encendido el equipo) = 2000 Wh o 2 kWh
El peaje es la parte del precio de la electricidad que pagas a las distribuidoras por hacer que "lleguen" los electrones a tu casa.
La energía o coste de la energía, es la parte del precio de la electricidad que pagas a las generadoras por los electrones que "fabrican", y a las comercializadoras por gestionar su precio de compra.
Es un impuesto que va destinado al ayuntamiento de tu municipio, por el uso del terreno necesario para las torres y el tendido eléctrico.
Se aplica a la energía consumida, y normalmente lo paga la comercializadora con sus beneficios, o ya va incluido en el precio de la energía, y por eso no es normal verlo como concepto en la factura.
Al principio se creó para subvencionar la minería del carbón, pero ahora se ha adaptado a las nuevas formas de producción eléctrica y a sus consecuencias.
Suele ser un porcentaje muy raro (5.11269632 %), pero en momentos de crisis este impuesto se puede reducir a uno menor (por ejemplo 0.5 %) para reducir algo el importe de la factura de la luz.
Ahora bien, como la ley de la Unión Europea establece que el importe mínimo a pagar será de:
Consumo total kWh x 0.001
es posible que en la factura no veamos el porcentaje indicado antes, sino esta última fórmula.
El contador inteligente que mide tus consumos es propiedad de la distribuidora, pero te lo tiene alquilado y lo pagas mensualmente en las facturas. Se trata de un precio muy pequeño. En caso de que el equipo se estropee, la distribuidora tendría que arreglarla sin coste alguno para el cliente.
El bono social es una medida para ayudar a los hogares con menos recursos, y hasta mayo de 2022 lo financiaban las comercializadoras con sus beneficios, pero el Tribunal Supremo anuló esta obligación (por tercera vez), por considerarla contraria al derecho de la Unión Europea, y a partir de junio de 2022 recayó sobre todos los intervinientes del mercado eléctrico (generadoras, distribuidoras, comercializadoras), y en último término, en el ciudadano.
Inicialmente será de unos 11.146973 € al año, lo que equivale a casi 1 € al mes.
Es un concepto que solo cobran las comercializadoras del mercado libre que ofrecen tarifas indexadas. Como las tarifas indexadas por lo general tienen el mismo precio que la tarifa regulada (o PVPC), el "único" beneficio que se lleva la comercializadora (es caso de aplicar correctamente los precios) es esa cuota mensual, que suele ser de unos pocos euros.
Cuando se contrata una tarifa del mercado libre, a veces ésta incluye algún tipo de servicio adicional como seguros de hogar y cosas por el estilo. En ocasiones pueden ser interesantes, porque son seguros que cubren pérdidas ocasionadas por apagones, pero muchas veces son servicios que no tienen nada que ver con la electricidad, y que el cliente paga mensualmente sin siquiera ser consciente que lo tiene en la factura.
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